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FAQ's - Preguntas Frecuentes

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Es un término médico que significa hígado endurecido. No es un cáncer. La cirrosis es una transformación del hígado que se explica por padecer durante muchos años un proceso inflamatorio, que destruye células y produce cicatrizaciones persistentes. Las cicatrices endurecen al hígado y lo transforman de ser una glándula blanda y flexible en una fibrosa y acartonada. El hígado endurecido (fibroso) puede funcionar al 100 por ciento. Por ello, vemos pacientes con cirrosis que se cuidan en su dieta y consumen sus medicamentos y que pueden vivir por muchos años en un estado de equilibrio.

No, de hecho una alta proporción de pacientes con cirrosis no han consumido alcohol. Una de las causas de cirrosis es el consumo de alcohol en exceso por muchos años (40% de todos los casos de cirrosis). Sin embargo, las hepatitis por virus B (5%) y C (30-35% por ciento) también pueden producir la enfermedad. Otras causas de enfermedad son la hepatitis autoinmune, la cirrosis biliar primaria, la esteato-hepatitis metabólica, la obstrucción crónica de los conductos biliares y diversos padecimientos genéticos.

Es un término inespecífico que significa inflamación del hígado. Hepa= hígado; itis= inflamación. Las causas de inflamación al hígado son numerosas e incluyen a la hepatitis por alcohol, por medicamentos, por obstrucción al flujo biliar, por exceso de peso corporal o por diabetes mellitus descontrolada (lo cual provoca acumulación de grasa en el hígado) o bien hepatitis por agentes infecciosos (virus, bacterias, hongos y ricketsias).

A veces sí y a veces no, ya que depende de la causa. Existen 3 términos que conviene diferenciar: infeccioso, contagioso y transmisible, que aunque están relacionados, no significan lo mismo. El adjetivo infeccioso se refiere a enfermedades relacionadas con micro-organismos patógenos que pueden pasar a otro persona de manera directa (un estornudo en el caso de la gripa) o bien en forma accidental (por ejemplo a través de una transfusión sanguínea). El adjetivo contagioso implica el acto de inducir una enfermedad o bien una conducta en los otros, sin que necesariamente conlleve una transmisión de un agente infeccioso. Por ejemplo, la risa o el llanto pueden ser contagiosos pero no infecciosos. La hepatitis A si puede contagiarse y además ser infecciosa. Finalmente, el adjetivo transmisible se refiere a una enfermedad que pasa de una persona a otra, sin que necesariamente sea relacionada con un agente infeccioso. Se relaciona, por ejemplo con algunas enfermedades hereditarias. Uno de los ejemplos en Hepatología es la Hemocromatosis, enfermedad que ocasiona daño por exceso de hierro en los tejidos. Por otro lado, la hepatitis también puede ser transmisible de una persona a otra. A menudo se piensa que todas las hepatitis son virales y por lo tanto infecciosas o contagiosas. Sin embargo, no es así. Por ejemplo, si se diagnostica una hepatitis aguda por medicamentos o por exceso de alcohol, entonces la hepatitis no es contagiosa ni infecciosa. Las hepatitis virales sin embargo si pueden ser infecciosas (a través de la sangre contaminada, en el caso del virus B y C) e incluso fácilmente contagiosas (como en el caso del virus A, que se excreta en las heces). Las enfermedades contagiosas más comunes son las causadas por los virus de la gripe ya que un simple estornudo esparce una gran cantidad de partículas virales potencialmente infectantes. En el caso de las hepatitis por virus C o B sabemos que no se esparce en la saliva, el sudor o en la orina o en las heces y por lo tanto no existe un riesgo de fácil contagio. Por lo tanto, las personas con hepatitis B o C no son sujetos de riesgo en la convivencia con otras personas.

Es un término médico que significa tejido cicatrizal. La fibrosis es la consecuencia de inflamación crónica en un tejido u órgano de nuestro cuerpo. En el caso del hígado se clasifica en grados 1, 2, 3 y 4. La fibrosis grado 4 equivale a cirrosis. Es importante que el paciente conozca su grado de fibrosis porque el pronóstico de vida es mejor cuando la fibrosis es leve (grado 1) o moderada (2 y 3) que cuando existe cirrosis (grado 4).

Es un médico especialista en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del hígado. En México existen pocas personas con un entrenamiento especializado en el hígado. Las opciones de capacitación en la atención de este tipo de enfermos son múltiples. Puede ser un médico internista o gastroenterólogo que se interesa particularmente en los cuidados de este tipo de pacientes o bien un médico que adicionalmente decide hacer una sub-especialidad en el área. Lo más relevante es que sea un médico que a través de los años se va perfeccionando (se vuelve un artista de su profesión) y se va capacitando (se convierte en un científico) en esta compleja área de la medicina para beneficio de sus pacientes.

Frecuentemente sí, pero puede durar muchos años antes de ese desenlace. La cirrosis tiene dos etapas o fases, la fase controlada y la fase descontrolada. Durante la etapa controlada los pacientes se encuentran en equilibrio y el hígado funciona prácticamente al 100 por ciento de su capacidad. Esta fase puede durar 15-20 años e incluso más. La etapa descontrolada se caracteriza por la aparición de una hemorragia (por ruptura de varices esofágicas, por ejemplo), la acumulación de líquido excesivo en las piernas (edema) o en el vientre (ascitis) o bien la acumulación de toxinas en el cerebro que produce confusión o conductas incoherentes o bien trastornos en la marcha o en el lenguaje (encefalopatía). La fase descontrolada puede inactivarse con medicamentos y cambios en los hábitos de alimentación y ejercicio y volver a una condición de equilibrio por muchos años. Sin embargo, en otras situaciones y cuando el hígado ha disminuido en sus funciones una gran hemorragia por varices si puede ser mortal por asociarse a infecciones graves e insuficiencia renal.

Si. Desde hace 15 años se ha logrado inactivar al virus de la hepatitis C, de manera sostenida, gracias a diversas formas de tratamiento. El porcentaje de respondedores ha ido aumentando paulatinamente. A partir del 2012, gracias a la terapia triple antiviral, es posible que alrededor del 80% de los pacientes logren la curación. Curación viral significa que el virus ya no es detectable en la sangre del paciente. Si el tratamiento se da en etapas tempranas, cuando aun no existe cirrosis por ejemplo, se puede conseguir la reducción de la fibrosis y la inactividad del proceso inflamatorio.

Realizando un sencillo examen de sangre denominado “pruebas de función hepática” Las pruebas de función hepática incluyen parámetros que miden la función y parámetros que miden el grado de inflamación del hígado. Los 3 parámetros que miden la función se relacionan con las bilirrubinas, la albúmina y el tiempo de protrombina (que evalúa la coagulación). Los parámetros que miden la inflamación incluyen diversas enzimas como son las transaminasas (TGP y TGO) también conocidas como aminotransferasas (ALT y AST), la fosfatasa alcalina y la gamma glutamil transpeptidasa. Si se encuentra elevación de estas enzimas se sospecha la existencia de daño inflamatorio al hígado.

Si. En una primera etapa debe ser completa, variada y contener todos los grupos de alimentos. En otra etapa de la enfermedad puede requerir reducción de sal, de agua y de la proporción de proteínas de origen animal. La dieta ideal o “sana” debe considerar un horario ordenado y un tiempo adecuado para el proceso de masticación, deglución y digestión. Debe además incluir los siguientes grupos de alimentos: a) grupo de pan y cereales, b) grupo de los vegetales, c) grupo de las frutas, d) grupo de los lácteos, e) grupo de las carnes, f) grupo de las grasas y azúcares. Gracias a estos alimentos y una vez completado el proceso digestivo en estomago e intestino delgado el hígado recibirá los siguientes nutrimentos: a) proteínas, b) carbohidratos, c) lípidos, d) vitaminas, e) minerales y f) agua. En la etapa de enfermedad compensada no se requiere hacer ajustes a esta dieta ideal o sana. Sin embargo, cuando el paciente ha tenido hemorragia por varices, ascitis (retención de líquidos en el vientre) o encefalopatía (alteración de la memoria, orientación y conducta) entonces debe evitarse alimentos duros (como las tostadas), condimentados (como el chile) y preferirse una dieta blanda (sin frituras), requerirse reducir sal, agua o bien la proporción de proteínas de origen vegetal en la dieta. Por ello, cada paciente con cirrosis debe tener una nutrióloga de cabecera (además de su médico).